México ratifica el convenio sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domésticos.

Hoy se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF), el Decreto por el que se aprueba el Convenio 189 sobre el Trabajo Decente para las Trabajadoras y los Trabajadores Domésticos, adoptado en Ginebra el dieciséis de junio de dos mil once.

Dado que en nuestro Sistema Jurídico, el Ejecutivo federal puede celebrar tratados o convenios internacionales, y tales sólo requieren de la aprobación del Senado para que el Presidente pueda ratificarlos o adherirse a ellos en el ámbito internacional.

La decision del Gobierno Federal de adherirse al Convenio 189 sobre el trabajo decente para las trabajadoras y los trabajadores domesticos, refrenda el propósito de garantizar la promoción y la protección efectivas de los derechocs humanos de trabajadores domésticos, para lo cual los Estados parte deben adoptar medidas que garanticen la libertad de asociación sindical; el reconocimiento efectivo del derecho de negociación colectiva; la eliminación de todas las formas de trabajo forzoso u obligatorio; la abolición efectiva del trabajo infantil, así como la eliminación de la discriminación en materia de empleo y ocupación.

El senado ratificó el convenio en diciembre 2019 con 105 votos a favor, por lo que con la publicación del decreto hoy en el DOF, de conformidad con lo establecido en el artículo 133 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, el convenio pasa a formar parte de la Ley Suprema de toda la Unión.

Dicho convenio consta de 27 artículos y obedece a el compromiso de la Organización Internacional del Trabajo de promover el trabajo decente para todos mediante el logro de las metas establecidas en la Declaración de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo y en la Declaración de la OIT sobre la justicia social para una globalización equitativa.

Reconociendo la contribución significativa de los trabajadores domésticos a la economía mundial, que incluye el aumento de las posibilidades de empleo remunerado para las trabajadoras y los trabajadores con responsabilidades familiares, el incremento de la capacidad de cuidado de las personas de edad avanzada, los niños y las personas con discapacidad, y un aporte sustancial a las transferencias de ingreso en cada país y entre países.

Considerando que el trabajo doméstico sigue siendo infravalorado e invisible y que lo realizan principalmente las mujeres y las niñas, muchas de las cuales son migrantes o forman parte de comunidades desfavorecidas, y son particularmente vulnerables a la discriminación con respecto a las condiciones de empleo y de trabajo, así como a otros abusos de los derechos humanos.

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